Al mirar la obra de Albeiro Sarria – pequeños grabados, foto serigrafías, fotograbados y collages-, uno sabe que guarda en sus espacios una inquietud grande. El oficio se convierte en un medio de respuesta al ámbito que lo rodea: La esperanza de encontrar soluciones signicas a su indudable actitud de referentes sociales, a la ambigüedad de respuestas coartadas por los mecanismos dudosos de los personajes que la traman.

La manera como asume la perspectiva y su preocupación por las asociaciones de individuos que se encuentran o disgregan en la plancha de sus cuadros, nos remite al testimonio silente de quien contempla una situación encerrada en el vicio de su círculo inoficioso: Las ceremonias que se concertan y se quedan en el diàlogo muerto de la comunicación incomunicadora , las reuniones de las apariencias pero no de las concreciones reales ni de los hechos aplicados en toda su verdad. Hay un testimonio reiterado de esas situaciones, y una acusación que cuestiona esos desvaríos.

Los cuadros pequeños, pero de tamaño suficiente para advertirnos del episodio que subtienden. El relieve de algunos elementos hace que el intaglio exprese con claridad y sencillez la puntualización de sus preocupaciones, comprometidas con ese mensaje del dialogo no correspondido. Las composiciones son también sencillas, pero sin el menoscabo de la esencialidad que quieren expresar; y los procedimientos técnicos son el arma suficiente, sin grandes  pretensiones ni aspavientos deslumbrantes: tienen la gracia necesaria para mostrarnos una idea completa.

Las obras de Albeiro Sarria aluden a cualquier instante de nuestro tiempo citadino. Algunas veces el tiempo se queda distante en el espacio, como las esperanzas que se lleva el matasellos del correo, procurándonos la nostalgia de un recuerdo roto por las necesidades que separan a los hombres más allá de su propia voluntad.

Los símbolos de Albeiro Sarria se pueden, muchas veces, quedar pendientes de un hilo que une o desune esperanzas del engranaje colectivo de una sociedad.

Y, ante todo, buscan la reivindicación del verdadero diàlogo; del diàlogo que consolida situaciones.

Rodrigo Valencia, Popayán – Colombia 1989